13.10.08

over the window.


Mr. Winter is knocking the door. 
La niebla y sus adversarios no gustan del café. Lo más común es que discurran largas horas acerca de política, de fútbol, de moda, o de la manera de los peatones de portar sus bufandas... porque contrario a lo que se podría pensar, la niebla se plantea cuestiones de tipo existencial. Es decir, de exis-ten-ci-al. Condición sine qua non, para su propia explicación interior; la niebla se pregunta cuándo y cómo aparecer, opacar ventanas de amantes (como en el caso de Titanic) o hacer un chistorín breve, como estrellar un honda civic rojo con un Mercedez negro, una noche de domingo. La niebla es conciente de su fuerza.
Es poco sutil, porque no es como la  preocupación, o el remordimiento, que te acompañan discretos mientras caminas por la calle descifrándolos, con las manos en los bolsillos del abrigo; sino que se deja ver. Te impide ver. La niebla humedece las gafas, los relojes, los cristales del coche. La niebla es el emboltorio de los regalos de navidad, pero en la escala urbana. Adiós niebla, adiós.

2 recaditos.:

Ale. a dit…

so welcome Mr. Winter!
pleased to see u again!

mickemeda a dit…

y sobre esas luces,
que bonita imagen

music.


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